Los fantasmas del pasado me atormentan, vienen a mí rápidos
y sin compasión ellos no saben ni les interesa saber si ha estado todo bien o
si ha estado mal, sólo llegan, quieren robar mi tranquilidad y lo logran o tal
vez yo dejo que lo logren. Los fantasmas son fuertes y no saben medir su
fuerza, su cara es tan pálida que asustan, sus ojos tan negros que me hacen
temblar. Cada uno viene con su pareja y se divierten al son de mis tristes
recuerdos, bailan, se ríen, juegan y hasta beben. Tu presencia fue la que los
invocó e incluso tu fantasma acompañado del de "nunca fue ni nunca
será" viene con ellos, tal vez tú los diriges o tal vez todos me dirigen a
ti, la única tranquilidad que me queda es que se irán, y se irán pronto, todos ellos
se irán pero tú siempre estarás allí atormentándome y haciéndome sufrir. Doy un
grito de auxilio al aire y aún el aire está a tu favor. Ni en mis sueños puedo
vencerte, siempre eres más fuerte que yo y más temprano que tarde me pones
rendido a tus pies.
Sé que soy el culpable de todos mis fantasmas pero es muy
difícil dejarlos ir completamente y por lo menos el tuyo me es imposible, con
cada tormento me aferro más a ti, no sé qué me hiciste pero funcionó.
